Pienso firmemente que el alimento es sagrado. Cuando nos alineamos con la abundancia de la tierra, estamos más en sintonía con nuestro propio bienestar y más involucrados en el bienestar de los demás. Cuando tenemos alimentos completos, podemos vivir con más consciencia y tomar mejores decisiones. Esto me inspira a trabajar en sistemas alimentarios.
Mi Propósito
El repensar la forma en la que nos involucramos con los sistemas de certificación agrícola, no sólo con fines técnicos, sino también para impulsar el cambio social y crear un mundo más equitativo. Ofrezco el diseño de procesos de apoyo para ayudar a las empresas y a todas las partes interesadas a ver la responsabilidad social y las relaciones laborales, desde una nueva perspectiva.
A través de mi trabajo como auditora social, he cultivado un enfoque basado en la confianza que promueve la responsabilidad social, única para cada escenario.
Una ventana a mi historia…
Al crecer en Centro América, mis abuelos de Panamá y Colombia me proporcionaron experiencias tempranas de cosechas rebosantes y abundancia simple, una vida centrada en el sentido de comunidad y en la cercanía de la producción de alimentos. La afinidad en ambientes agrícolas y la resonancia por el bienestar auténtico fue sembrada en mi vida por ellos.
A principios de mis veinte años, fui aprendiz en un Instituto de Investigación para la Agricultura Biodinámica, una de las formas de Agricultura Regenerativa. Esta experiencia influyó mi vida tan profundamente que la biodinámica siguen siendo una fuente de inspiración en mi día a día.
La literatura biodinámica reconoce claramente el trabajo del agricultor como custodio de la tierra y la importancia del autodesarrollo del agricultor y sus habilidades de percepción. Estos principios biodinámicos afirmaron mi creencia de que la tarea de nuestra sociedad es reconocer la importancia de la vocación agrícola y, a su vez, recalibrar y valorar la alimentación de forma diferente.